La caja china de Jihadismo

Una vez más es noticia un asesinato perpetrado por radicales jihadistas, esta vez 150 estudiantes en la Universidad de Garissa perdieron la vida.
El hecho no tuvo tanto eco como el atentado sufrido por los caricaturistas de la revista de Charlie Hebdo, pero es de suma importancia conocer la situación que ha desencadenado este tipo de actos, que cada vez son más frecuentes en diferentes latitudes de nuestro planeta.

Hay que ser cuidadosos en contextualizar estos hechos, para no caer en descalificaciones islamofóbicas o en mal interpretaciones de una “islamofilia” apartada de la realidad actual que acontece en Medio Oriente y África.

Karakat Shabaab al-Mujahidin es el nombre de la organización terrorista que llevó acabo la matanza. Comúnmente conocido como Al Shabaab, es un grupo somalí, aliado de Al Qaeda que tiene sus orígenes alrededor del año 2006, siendo los enemigos del gobierno de transición que se creó en Somalia.

El ejército de Kenia ha luchado constantemente contra este grupo, considerándolo un problema latente en lo que respecta a seguridad nacional y luchas religiosas, es por esta razón que Al Shabaab atacó la universidad de Garissa, pues para los terroristas es un llamado de atención y una contraofensiva que lanzan por la irrupción de tropas keniatas en Somalia y a su vez es una afrenta religiosa, pues el 80 por ciento de la población en Kenia es cristiana, lo cual Al Shabaab lo ve como un obstáculo para “islamizar” la zona mediante la Shari´a o ley islámica, según su visión..
Aquí es donde tenemos que ser sumamente cautelosos en las definiciones y en la información que se presenta. Un término poco conocido, y muy poco analizado en medios de comunicación, es el takfirismo, concepto que Sayyed Hassan Nasralá, Secretario general de Hezbolá, define como: “la más peligrosa deformación que el Islam ha sufrido”.

Esta corriente dentro del islam, interpretan el Corán literalmente, niegan cualquier interpretación que pueda hacerse y abrazan la idea de la destrucción y muerte de todo aquello a lo que consideren “infiel” incluyendo musulmanes que no sigan al pie de la letra cada una de las palabras coránicas.

Aquí es donde la maraña de situaciones no solo religiosas sino políticas comienza a entrelazarse.

Al Qaeda, Boko Haram, Al Shabaab y el mismo ISIS, son partidarios de esta corriente extremista creada en prisiones Egipcias. Por lo tanto este rostro islámico es solo una rama y no el islam en sí, cuidado con confundirnos.

Los takfiristas no solo asesinan a cristianos o de otras religiones, sino que la gran mayoría de sus víctimas son de la rama chiita, la cual consideran alejada de los valores que el profeta predicó; de igual forma los sunnís (rama de la que nacen los takfiris) son blanco continúo cuando la interpretación que dan del Corán no es acatada a sus intereses y conveniencia, alegando que se han desviado por la influencia de no creyentes. Es por esto la saña yel terror que estos grupos generan en todos aquellos que no se adecúan a su visión, muy limitada según dicen los propios eruditos islámicos, de la religión.

Pero no solo el problema se sitúa en una cuestión de interpretación o de lectura del Corán sino que va más allá, va hacia el contexto económico y político donde se desenvuelven estos grupos.

Boko Haram, tiene su zona de influencia y poder en Nigeria, coincidentemente el mayor productor petrolero del continente africano. ISIS desarrollando sus actividades en la zona de Irak, Siria y extendiéndose rápidamente por el Norte de África en: Libia, Túnez, Argelia y Egipto.
Al Shabaab, controla gran parte del territorio caótico de Somalia, teniendo influencia en la zona denominada El Gran Cuerno de África, que abarca las naciones de: Etiopía, Eritrea, Djibouti, Somalia, Sudán, Uganda, Kenia, Tanzania, Burundi y Ruanda. La importancia histórica de este lugar, es el control marítimo del canal de Suez, mar Rojo y al Golfo de Adén, siendo estratégicamente importante para el comercio con Oriente Medio.

Recordemos que la región de Danfur en Sudán, es una de las más ricas en yacimientos petrolíferos.

La influencia de Al Shabaab busca extenderse hacia Kenia porque hace poco se descubrieron reservas petroleras y de agua, por lo cual es una zona geoestratégica que comienza a cobrar una gran relevancia.

Empieza a tener sentido la distribución del terrorismo dentro del continente africano y el control aparente de las zonas petroleras (Libia, Nigeria, Sudán).

Somalia no es un país con muchos recursos naturales pero tiene gran litoral que lo sitúa como una de las zonas comerciales más importantes del planeta. No es casualidad que hace algunos años, el grupo terrorista Al Shabaab incursionara en la piratería y controlara las aguas de Somalia.
La situación del jihadismo empieza a cobrar sentido si pasamos al otro lado del mar rojo donde se encuentra en la península arábiga Arabia Saudita, país islámico, líder en producción de petróleo a nivel mundial, cuya mayoría pertenece a una rama que comulga con el takfirismo llamado wahabismo.

Los wahabís, creados por Muhammad ibn ‘Abdel Wahab en el siglo XVII, son conocidos por su crueldad y gusto por el derramamiento de sangre, además de defender tener una de las posturas más intolerantes y retrogradas dentro del islam, con prohibiciones que rayan en la ridiculez.
Aquí es donde se vinculan los grupos terroristas que azotan el mundo, prácticamente todos tienen simpatía por el wahabismo o el takfirismo, siendo ramas segregadas dentro del islam pero que por confusión o distorsión de la información son las que se presentan como un verdadero islamismo.

Los cabos se unen cuando la simpatía de los grupos terroristas por la interpretación literal del Corán y la obsesión por imponer la ley islámica en sus zonas de influencia, tiene un trasfondo con petróleo y zonas estratégicas a que afectan grandes zonas del planeta.

Arabia Saudita, Qatar o Emiratos Árabes son otros países inmiscuidos en guerras de oro negro, que apoyan a la radicalización de estos grupos, con el afán de desestabilizar países y verse beneficiados en el comercio petrolero con sus grandes aliados occidentales como son Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

Israel, el gran aliado de Occidente, es parte también del juego que se lleva en la zona del Gran Cuerno de África y Medio Oriente. Solo basta recordar la ayuda que brindó al atentado perpetrado también por Al Shabaab a un centro comercial en Nairobi en 2013.

El panorama mundial es complejo pero se debe ser observador y reservado por las situaciones políticas y religiosas que se amalgaman en los actos que generan estos grupos que se autodenominan islámicos pero que reciben el repudio de la gran mayoría musulmana.

Que un grupo se jacte de ser religioso o que sus actos tengan ese sesgo no lo hacen necesariamente ser avalados y aceptados por la religión que dicen defender.

El problema radica en la polarización hacia el islam que se da, y de la creación de prejuicios hacia hechos y situaciones que tienden más hacia estrategias políticas que de índole religioso.

Estos grupos presentan argumentos contradictorios o paradójicos, como por ejemplo, están en contra de Occidente y sus formas alejadas de las enseñanzas del profeta, pero Arabia Saudita teniendo una mayoría tan radicalizada como la wahabita acepta que sus líderes estrechen vínculos con esos países que supuestamente aborrecen.

Grupos como el ISIS o Boko Haram que esperan construir un mundo musulmán e islámico, pero asesinan a sus propios creyentes, ¿dónde está la congruencia?

Reitero que esto no es un debate entre apoyar al islam o estar en su contra, pues no estamos hablando en un contexto religioso sobre la espiritualidad o filosofía que expresa está creencia, sino debemos separar los aspectos políticos y geo estratégicos que se están presentando en el panorama mundial.