La hora de la siesta

El 5 de junio del año 2009, quedó marcado en la historia cambiando la vida de una ciudad, de un país y de cuarenta y nueve familias que perdieron a sus hijos ese día. Los niños de la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora tomaban su siesta diaria cuando comenzó el incendio. El fuego en una bodega contigua se propagó rápidamente a la guardería cuyos materiales de construcción y su nula estructura física para evacuaciones de emergencia, impidió la evacuación de muchos niños que asistían diariamente a este centro de cuidados infantiles afiliado al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). A casi seis años de la tragedia ningún representante de la guardería o de la administración sonorense de ese periodo gubernamental se ha hecho responsable de la tragedia. Amparos, influencias y un mar de burocracia se han interpuesto en la búsqueda de la justicia.

La hora de la siesta no es el primer documental que se hace sobre este tema, Los documentales “Justicia ABC” “ABC nunca más”, de Pedro Utrera, ya precedieron al trabajo de Carolina Platt, sin embargo estos documentales se centran en el proceso en el proceso judicial y la denuncia. Platt afirma que “La hora de la siesta” también comenzó con esa idea, sin embargo, conforme fue avanzando el proyecto su temática tomó otro rumbo.

Platt, presente en la proyección, cuenta la historia de Emilia y Yeyé. A través de la mirada de su hija se asoma a la vida de dos familias después de la tragedia. Su peregrinar en ese eterno recorrido de Hermosillo al Distrito Federal llevando y trayendo papeles, manifestándose en medio de su dolor y el tener que reintegrarse a la vida después de una catástrofe de esta magnitud es algo difícil de imaginar.

Estela Baez Gill y Julio César Márquez Ortiz, eran los papás de Julio César al que llamaban “Yeyé”, el menor de tres hermanos, tenía 2 años 9 meses cuando murió. Estela ha entrado varias veces a hospitales psiquiátricos, no ha podido recuperarse de esta gran perdida. Las crisis que sufre la han incapacitado para atender a su casa y a su familia, sus hijos Brandon y Alison no sólo perdieron a su hermano menor, perdieron a su mamá. Julio César se las ingenia para sacar a sus hijos adelante, mientras su esposa entra y sale de rehabilitación.

Abraham Fraijo Rascón papá de Emilia, quien tenía 3 años, 3 meses el último día que vio la luz. Abraham está rehaciendo su vida, tiene una nueva pareja y adoptó legalmente a la hija de su actual compañera sentimental. Él ha sido una parte fundamental del Movimiento Ciudadano por la Justicia 5 de Junio A.C. que emprendieron los padres de los niños afectados por esta tragedia.

Estas dos familias son sólo una pequeña muestra de las secuelas de un duelo que no se acaba. Carolina Platt nos muestra el lado humano de sobrevivir un suceso como este. La hora de la siesta es un documental con corazón, sin amarillismo y sin dejar totalmente de lado la denuncia. Es claro que es imposible mencionar lo que ocurre en el corazón de todas las familias afectadas, no solamente en el de las familias que perdieron a sus hijos, sino en las que todavía están viviendo el calvario de los tratamientos médicos en los niños que sobrevivieron, pero sufrieron severas quemaduras. Las proporciones de este incendio se han comparado un una onda expansiva que todavía sigue lastimando.

Carolina Platt llevará La hora de la siesta a la mayor cantidad de ciudades posibles, para mantener vivo el recuerdo de estos niños, para mantener viva la lucha de estos incansables padres que no paran de luchar por la justicia que no ha llegado para sus hijos; estos padres consiguieron en el 2011 la aprobación de la Ley 5 de Junio, nacida de su propia iniciativa.

Esta ley busca vigilar la operación de las guarderías en todo el territorio mexicano. Desgraciadamente hasta el 2014 la mayoría de los estados siguen sin adecuar sus leyes locales a esta nueva ley siendo que tenían un año de plazo para hacerlo. La ley pretende que las estancias infantiles, públicas, privadas o mixtas, cumplan con ciertos requisitos de protección civil, pólizas de seguro y estándares de calidad basados en los derechos de la infancia. Garantiza que las guarderías se sometan a inspección y vigilancia, así como a la creación de un registro nacional de todas las estancias infantiles del país. Colima, Sonora, el Estado de México, Puebla, Yucatán, Baja California, Jalisco, el Distrito Federal y Tabasco, son los estados que han aceptado esta ley, sin embargo, sólo Jalisco ha terminado el proceso de unificación con sus leyes estatales.

La tragedia hoy se ve muy lejos, pero el movimiento sigue y revive cada vez que se repiten eventos similares. A nosotros como población nos corresponde no olvidar, los problemas que hoy viven otros están muy cerca de ser nuestros. Es duro mantener el sufrimiento a flor de piel, pero más duro es abrir una herida nueva cuando la anterior no ha cicatrizado. El incendio en la guardería ABC fue mucho más allá de Emilia, Yeyé y sus familias.

Ese día 49 niños perdieron la vida, 104 sobrevivieron, 24 de ellos sufrieron quemaduras de 2° y 3er grado, en algunos casos de hasta el 80% de su cuerpo. Estos niños han pasado por curaciones y cirugías, y lo seguirán haciendo hasta que su cuerpo termine de crecer, aproximadamente hasta los 21 años de edad.

La guardería ABC se alojaba en una bodega adaptada, compartía la estructura con el archivo de la Secretaría de Hacienda del Gobierno de Sonora. Colindaba con una llantera y estaba a 43 metros de una gasolinera. Tenía el techo cubierto con lonas y plafones altamente flamables, el techo cayó en llamas sobre las cunas de los niños que dormían. El incendio comenzó en el archivo a causa de una falla en una instalación eléctrica en pésimas condiciones. Ese día las salidas de emergencia estaban bloqueadas. En un reporte de inspección por parte del IMSS con fecha del 26 de julio del año 2005 indicaba la existencia de anormalidades serias en las instalaciones, pese a eso su permiso para operar fue renovado ese mismo año.

La hora de la Siesta es un homenaje a la memoria de estos niños y la lucha que siguen peleando sus familias al mismo tiempo que intentan recuperar sus vidas y seguir adelante. No dejes de verlo si pasa por tu ciudad, cada voz que lo repita será una voz que acompaña el peregrinar de estos padres. Tus palabras de aliento y tu apoyo a esta causa pueden marcar una diferencia.