Las oscuras primaveras

Muchos años tuvieron que pasar para tener de nueva cuenta el trabajo de Ernesto Contreras en la pantalla. Hace un par de meses tuve la oportunidad de participar con él en un taller y de conocer de “pe a pa” toda su trayectoria, que si bien no es muy larga, se caracteriza por la calidad y el buen ojo para seleccionar a sus protagónicos.

Igor (José María Yazpik) y Pina (Irene Azuela) trabajan en un mismo edificio, casi de manera fortuita tienen un encuentro que los engancha en el deseo y en una atracción sexual difícil de contener. Igor está casado con Flora (Cecilia Suárez) con quien no ha tenido hijos y con quien vive una vida monótona y gris. Pina es madre de Lorenzo (Hayden Meyenberg) su vida es el caso típico de las madres solteras, las limitaciones económicas y los problemas propios de la infancia de un niño de padres divorciados la tienen al límite, su sexualidad se convierte en una válvula de escape.

Las Oscuras Primaveras es una cinta abierta a las interpretaciones, Contreras presenta un triángulo amoroso en donde sus personajes tienen un montón de demonios internos que luchan por salir a través de sus frustraciones, algunas veces a gritos, otras por la vía de las lágrimas y otras en largos y exasperantes silencios.

El final del invierno es gris y sombrío, justo como la vida de los protagonistas, la primavera está por llegar pero no florecerá para todos, ¿las razones? Pues parece que eso lo decidirá usted cuando la vea, porque el psicoanálisis es casi obligado. Contreras suelta los hechos y a nosotros nos toca interpretarlos, tal vez más de alguno nos quedaremos con un par de cabos sueltos, lo sorprendente es que la cinta tiene el poder de mantenernos pensando en ellos.

Instinto sexual, moralidad, la maternidad sobre cualquier aspiración personal o la fidelidad a pesar de la ausencia de amor. No hay tema nuevo, pero siempre será un tema vigente, cuestionamientos que en algún momento nos tocará contestar.

La película se siente un poco lenta, así, justo como el tedio o como el tiempo que tarda en llegar la luz a una vida sombría. Las actuaciones son brillantes, todos muy bien en sus personajes, sin embargo los parcos diálogos de Yazpik se llevan las palmas, sus gestos hablan más que sus palabras, no se sorprenda si de repente le dan ganas de zarandearlo con tal de sacarle un por qué.

Las escenas de sexo, son intensas pero muy bien llevadas, la pasión contenida es explosiva pero no es desagradable a la vista, cosa que para la experiencia previa en el cine mexicano es algo verdaderamente de aplaudirse. Ernesto Contreras hace mancuerna con su hermano Carlos en lo que se refiere al guión. Para la música seleccionó a Emmanuel del Real (Café Tacuba) como compositor, seguramente a raíz de su trabajo previo en el documental Seguir Siendo, y a mi punto de vista hizo un gran trabajo.

Las Oscuras Primaveras son un viaje de las sombras a la luz, es el instinto abriéndose camino por un mundo de prejuicios y ataduras morales. Las Oscuras Primaveras son preguntas con respuestas que pueden quedar en el aire, son letargo y hastío, son causa y efecto, pero es sobre todo la supervivencia de una raza a través de su instinto. El invierno se ha ido, estamos en época de apareamiento.