Mariela Castro, la otra revolucionaria.

La activista Mariela Castro fue galardonada, durante el FICG32, con el Premio Maguey por su labor a favor de los derechos LGBT en Cuba. Acompañada por Pavel Cortés, Director de Contenidos y Programador de Premio Maguey, la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) tuvo una agradable charla con los asistentes a la premiación. En ella habló de su labor en territorio cubano, de su familia y su formación, así como de los avances en la defensa de los derechos de la comunidad LGBT en su país.

Para alguien como Mariela Castro, resulta imposible desprenderse de su árbol genealógico y de la influencia que su familia ha tenido en ella, por fortuna, es su incansable trabajo el que da valor a su nombre. La renombrada activista no escatima en reconocer la labor de sus padres en favor de la causa que ahora ella defiende, ya que recuerda perfectamente a su madre, Vilma Espín Guillois, quien fuera en su momento la presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas y su padre, el ahora presidente de Cuba, Raúl Castro, conversando preocupados por la situación de este sector de la población cubana.

Mariela Castro habla de la revolución que se sigue viviendo en su país, ahora desde un marco social. Los aires revolucionarios siguen transformando los problemas en una toma de consciencia social.

“Cuando se defiende el socialismo, no puedes irte por la más sencilla, por la primer solución que aparezca, ni repetir lo que hacen otros”

Así responde ante los cuestionamientos de otros países sobre ¿por qué Cuba no ha adoptado una ley ‘Gay Pride’?, o ¿por qué no ha legalizado el matrimonio homosexual? “¡No nos gusta copiar!” Afirma con una enorme sonrisa. Lo que funciona en México o en España, no necesariamente funciona en Cuba. Castro asegura que el matrimonio homosexual no significa el fin de los crímenes de odio. Lo más importante para ella es conseguir que la sociedad simpatice con la causa, que cada vez sean más los ciudadanos que reconozcan los derechos y acepten las libertades de los todos los seres humanos. Defender los derechos LGBT es igual a defender los derechos de las mujeres, de los niños, de los migrantes o los musulmanes.

Para ella el legalizar el matrimonio homosexual no es la meta principal, sino una de tantas metas, y para logarlo de una primera intención la sociedad debe estar de acuerdo con esa meta. Es por eso que su trabajo al frente del CENESEX está enfocado a conseguir ese cambio en la sociedad.

"Quería que la población los observe en su realidad y desde su dignidad profunda"

La funcionaria ha hecho énfasis a la comunidad LGBT en que eviten, en manera de lo posible, las manifestaciones ‘carnavalescas’, porque no quiere que las personas LGBT sean vistas desde esa perspectiva, que sean caricaturizadas. Quiere que la gente los vea desde su dignidad profunda y que estas personas se comuniquen con rigor, seriedad y conocimiento.

El hecho de ser hija de figuras históricas de la revolución y defender una causa de este tipo causa opiniones encontradas, ya que puede llegar a ser contraproducente a la causa. El pueblo de Cuba, asegura, es muy sensible a los temas de justicia social. Cuando la sociedad puede relacionar una causa con la historia, con las bondades de un gobierno socialista dogmático, entonces la gente empieza a entender y a reflexionar sin importar si son jóvenes o ancianos.

Mariela considera que para lograr la plena igualdad de oportunidades, es necesario abogar por todos. “Como dicen nuestros colegas en Uruguay: Todos los derechos para todas las personas”. Ese es su mensaje, es lo que está promoviendo. Reconoce además que tienen muchas metas pendientes por lograr, pero están trabajando en ellas.

Con relación a los temas LGBT, considera que la humanidad ha avanzado, los movimientos sociales tienen mayor claridad en sus objetivos, el mismo feminismo ha ido enriqueciendo sus posiciones. La activista cubana piensa que se ha ganado terreno en formación y claridad, disipando los prejuicios. Aprender de otras luchas sociales permite que estas causas sigan floreciendo y desarrollándose. Hay que luchar porque no regresen las épocas de las dictaduras militares o que sigan muriendo los líderes activistas por los derechos humanos, ambientalistas, etcétera.

A la pregunta de ¿cómo podemos avanzar en conseguir que se respeten los derechos LGBT?, Mariela Castro propone abrir los espacios de diálogo, desde cada organización impartiendo seminarios sobre el tema o a través de las redes sociales. Comenta que es importante la unidad y no separar las causas, ir todos por un mismo fin. Recalcó también la importancia de la educación desde el núcleo familiar, hablar los temas y contestar a cada pregunta que hagan los integrantes de cada familia, inclusive los niños, ya que también están en posibilidad de entender.