Aassassination Nation

“La violencia es el último recurso del incompetente”
Isaac Asimov

Aassassination Nation: Crítica severa a nuestro constructo social

Como suelo acudir a casi cualquier cita de mi vida, sin el mínimo antecedente y con todo un fascinante futuro por percibir. Así llegué a la sala de Cinépolis Centro Magno, invitado como varios, por el gusto exquisito y siempre disruptivo de Premio Maguey en combinación con la atinada y esmerada selección de Cine Caníbal.

No sabía pues, al impacto que me enfrentaría con Nación Asesina. Referencias de mi subconsciente que en incontables ocasiones me hicieron perder por un segundo el interesante hilo continuo de la trama, por tratar de recordar a donde me remontaban las imágenes y las palabras. Me sentí por un momento en la sala de las Vírgenes Suicidas de Sofía, en la calle de algún thriller de mi infancia, o en alguna escena violenta de Tarantino, pero el común denominador de la película, fue el dominio de estrógenos en los trazos del drama.

La historia es contada desde la perspectiva femenina, con un claro sentido de crítica hacia la misoginia que prevalece en la actualidad. Es un duro aviso, y un contundente mensaje de la realidad que hemos construido para la juventud que inicia su actuar adulto.

Es también una parodia sardónica hacia el peligro al que sometemos a nuestros jóvenes en el intento de preservar roles sociales y conservar la moral y las buenas costumbres. Podría anotar que sentí en un momento de la historia, la amenaza hacia nuestro actuar inconsciente y poco previsor. La próxima guerra definitivamente será una apuesta a nuestra extinción, y probablemente no será con frentes militares.

¿Estamos dando una importancia monumental a los datos que conservamos y que son una granada en la mano cuando alguien invade nuestra privacidad tan insegura? Seamos honestos, ¿quién tirará la primera piedra?, ¿Y qué haremos cuando alguien lo haga?, ¿correremos por nuestro parque y lo aventaremos sin piedad a quién se acerque?. La sociedad, de continuar con este desarrollo, está condenada al suicidio.

Todo esto pude ver en 112 minutos que me mantuvieron analítico y avergonzado como parte de esa sociedad. Un filme dirigido y escrito por el estadounidense Sam Levinson, y protagonizado por actrices hasta hoy desconocidas para el que escribe, pero que recordaré con deleite y esperanza, Odessa Young, Hari Nef, Suki Waterhouse y Abra.

Punto a su favor, aparte de los que ya llevaba, la banda sonora. Que muchas de sus piezas forman parte de un repertorio que no domino, no demeritan en su excelente curaduría atmosférica. El discurso final es magistralmente acompañado por la aparición más que necesaria de Anohni y su canción In My Dreams.

Recomendable, lo suficiente como para hacerme erupción en el letargo literario.