El tenor Rafael Rojas y los momentos que marcaron su vida músical

“La ópera para mí ha sido la forma en la que yo he transcurrido en esta vida, la ópera me eligió a mí, y es ella quien me ha ayudado a conocerme a mí mismo, y a tener la capacidad de apreciar lo que me rodea” –Rafael Rojas.

Con más de 30 años de exitosa trayectoria dentro de la ópera, el tenor tapatío Rafael Rojas, nos cuenta sobre sus metas, logros y las satisfacciones que su carrera le ha dejado.

“A entregarte en el momento, cuando uno está en el escenario, a ser auténtico, eso me ha enseñado la ópera después de muchos años, a descubrir tu autenticidad”.

Rojas, egresó de la Universidad de Guadalajara, concluyendo sus estudios en el Royal Northern College of Music. Fue ganador del premio Domingo en la tercera edición de Operalia, competencia fundada por el tenor Plácido Domingo; desde entonces, su talento lo ha consolidado como uno de los mejores tenores de Europa, conquistado corazones y oídos en distintas partes del mundo, y poniendo muy en alto el talento mexicano.

Los tríos, la música popular mexicana, las serenatas y la música cubana, fueron factores importantes que influyeron en la vida personal y artística de Rafael Rojas.

“Cuando yo era joven se usaban mucho las serenatas, ahí empecé a cantar, a mí me gustaba mucho cantar con mis amigos. Sin embargo, hubo dos momentos que marcaron mi vida musical, uno cuando yo era un niño de 12 años y descubrí mi voz cantando en la ducha; y el segundo, fue ya en la universidad, mientras estudiaba biología, conocí a Arturo Valencia, un amigo que también canta, y su hermano estaba muy interesado en la ópera, y él fue quien en su casa me puso a escuchar a los grandes tenores de los años 50´s, 60´s, 40´s, a todo volumen y eso me emocionó muchísimo y ese descubrimiento fortuito que tuve cuando era niño, ahí encontró un cauce”.

Fue a partir de ahí que Rafael comenzó a buscar escuelas de música, estudiando por las mañanas canto, y por las tardes en la facultad de biología. Poco a poco su interés por la música fue aumentando, mientras que el de la biología disminuía, haciendo que a un semestre de terminar la carrera, tomara la decisión de abandonar la biología.

“A un semestre antes de terminar la carrera decidí que no era lo mío, algo dentro de mí decía que era una pérdida de tiempo, aunque faltaba poco para terminar bilogía; entonces, me salí y me dediqué completamente a la escuela de música, y ahí encontré todo lo que necesitaba para mi desarrollo, y me sentí muy feliz, porque encontré mi vocación”.

Retos, tropiezos y aprendizajes…

“Cuando uno es tan joven y lleno de ilusiones y sueños, parece que todo tiene solución; y bueno, nunca sentí tener problemas, creo que tuve mucha suerte, aunque también fue difícil”.

Como parte de su formación, mientras Rafael cursaba la carrera de música, tuvo la oportunidad de participar en la ópera Rigoletto, una producción que en ese entonces realizaba la Universidad de Guadalajara en colaboración con la Filarmónica de Jalisco; una puesta en escena donde Rafael tuvo el papel principal, con el que debutó en el Teatro Degollado.

“Me dieron el papel principal de esa ópera, y yo ahí pensé que ya la había hecho; pero al otro día, después de la última función nada había cambiado, todo seguía igual, entendí que debía seguir preparándome”.

Posteriormente, Rojas viajó a Estados Unidos, y aunque las puertas no se le abrieron como lo tenía planeado, siguió preparándose y comenzó a trabajar. Y fue el trabajo y las experiencias que adquiría día con día, quienes le enseñaron la importancia de estar preparado, de profundizar en las técnicas, y tener presente siempre los conocimientos que iba a necesitar en la vida profesional.

“La mayor satisfacción que me ha dado la ópera, es que me ha permitido conocerme a mí mismo, o más bien, comenzar a conocerme, y yo creo que eso aplica para todas las carreras, cuando se le tiene cariño a lo que se hace. Uno comienza a descubrirse, cuando hay amor y profesión, todo pasa a través del tiempo; la carrera me permitió conocerme, conocer los valores personales que me guiaban”.

Cantar y compartir…

Hoy, con más de 30 años de exitosa trayectoria, Rafael Rojas busca compartir con los cantantes y futuros cantantes su experiencia y conocimiento.

“Más que una meta, ahora vivo con mucho cariño lo que está pasando, dejo que la vida me vaya conduciendo, vivo, y navego; la vida es como navegar y entender lo que nos ofrece, y eso me da más satisfacción interior, y más felicidad”. >

Seguir cantando, aprendiendo, y compartiendo lo que la música le ha dado, son algunos de los propósitos en los que el tenor tapatío está trabajando.

“Para hacerte honesto, creo que he sido muy afortunado, he tenido la suerte de cantar todos los papeles que ambicioné, y mucho papeles que no me hubieran gustado tanto pero que también los canté, y aprendí mucho, tuve esa fortuna, ahora mi meta es compartir; compartir lo que la vida me ha dado, ser más generoso, y dar lo que pueda, mis experiencias, mi conocimiento, siempre con mucho respeto, me gustaría ayudar a los jóvenes a encausar sus anhelos”.

A los jóvenes…

“Hagan las cosas que les gusta, que les llena el alma y el corazón, hagan las cosas con gusto, con paciencia, no se desesperen, insistan; y si de verdad quieren las cosas ténganle cariño a lo que está pasando en el momento. No renieguen de lo que no tienen, y sean agradecidos; no se pierdan esos momentos importantes, porque luego pasa la vida. Y sobre todo sean felices”.

Por Alejandra de la Torre.