"Te veo mañana" dejó de ser la frase retórica de las despedidas...

Cierras la puerta del carro, enciendes el motor y te despides con una sonrisa. Yo solo atino a decirte "te veo mañana" con la fe que antes guardaba para Dios y que desde que no existe para mí la dosifico en cosas mundanas que deseo que pasen. Hoy, en este momento, quiero volverte a ver el día siguiente.

"Te veo mañana" dejó de ser la frase retórica de las despedidas para convertirse en otra cosa, porque cuando a uno le desaparecen tan fácil lo que más puede quererse es ver a las personas cercanas el día siguiente sanas y salvas. Es una petición al mundo para que te mantengas vivo, que la suerte no te abandone y te encuentres en la parte segura de esta ruleta que se ha convertido la vida en México.

Los veo mañana. Cuando tomo mis cosas al finalizar la labor, recorro los pasillos y procuro gritarlo a los más posibles. Me responden en automático, ojalá supieran que en este momento es diferente, necesita serlo. En serio que no quiero ver su nombre en una publicación donde los están buscando. Los quiero ver a ustedes, completos y alegres como cada día.

¿Y si me llevan a mí?

Si me llevan a mí que más da. Sepan que buscaré que todo termine rápido. Estoy cansado de vivir con miedo. Tal vez no me encuentre nadie y me convierta en un número más con el tiempo, pero confío en que no olvidarán que esperaba verlos a todos al día siguiente.

ACERCA DEL AUTOR

Darío Beltrán

Psicólogo social, tecnólogo y estratega digital. Zamorano residente en Guadalajara. Tiene debilidad por caminar, el blues rock y la buena comida.

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