El activista nos comparte su visión sobre la propuesta en materia cultural de AMLO

El Poder (democratizador) de la Cultura

Opinión de Rafael Paredes Salas

Terminada una de las jornadas electorales con mayor participación en la historia de México, el equipo del próximo gobierno prepara ya la transición hacia el proyecto cultural 2018-2024, que será dirigido por Alejandra Frausto, quien hasta hace unos meses fungía como titular de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas. Bajo el título “El Poder de la Cultura”, la propuesta cultural de Andrés Manuel López Obrador se destaca por buscar una mayor presencia del Estado en las comunidades menos favorecidas, reconociendo el potencial de la acción cultural para detonar el desarrollo socioeconómico y el clima de paz tan ansiado en nuestro país. Es esperanzador encontrar un lugar central de los jóvenes en esta estrategia, así como un reconocimiento de la importancia de la cultura digital para el ejercicio de los derechos culturales en el Siglo XXI. Por otro lado, pareciera que en el proyecto pone la mirada en la carencia por encima de la potencia de las comunidades culturales y creativas, no alcanzando a vislumbrar la posibilidad de nuevos esquemas de co-gestión y de participación social. Sin embargo, la posibilidad está ahí.

Me permito presentar algunos aportes para profundizar el sentido democrático del proyecto de transformación social que millones de personas estamos esperando. Hago eco a las palabras de Alejandra Frausto en el documento ya mencionado, asegurando que “no se ha registrado (a lo largo de la historia) ninguna transformación social que no haya sido acompañada de una renovación cultural”.

  1. SOBRE UNA POLÍTICA NACIONAL DE PUNTOS DE CULTURA

Gracias al reconocimiento y colaboración horizontal de los gobiernos de América Latina con las organizaciones culturales de base, nuestra región presenta importantes avances en materia de derechos culturales. El programa “Cultura Viva / Puntos de Cultura”, gestado en Brasil durante la primera administración de Lula da Silva y el ex ministro de cultura Gilberto Gil, es ahora un modelo paradigmático de política pública que ha sido adoptado varios países del continente, entre ellos Costa Rica, El Salvador, Perú y Argentina. La política de Puntos de Cultura busca visibilizar, fortalecer y articular a las organizaciones culturales de base, aquellas que hacen un trabajo diario para promover y defender los derechos culturales en comunidades específicas. Actualmente México es parte de un programa de cooperación internacional IberCultura Viva, que busca fortalecer las políticas culturales de base comunitaria en la región. Aquí yace una oportunidad para capitalizar la experiencia de programas como el PACMYC y replantear la estrategia a través de nuevos parámetros de co-gestión y participación social, como los que se están logrado en otros países de nuestro continente.

  1. SOBRE UN CONSEJO NACIONAL DE POLÍTICAS CULTURALES

La Reunión Nacional de Cultura es un mecanismo contemplado en la nueva Ley General de Cultura y Derechos Culturales, que favorece una discusión más amplia del proyecto cultural federal. Sin embargo, la participación de la sociedad civil y en particular de los agentes culturales comunitarios es apenas visible. Vale la pena visitar la experiencia del gobierno chileno con la organización de las Convenciones de Cultura o el caso de Brasil con la conformación de un Consejo Nacional de Políticas Culturales. En este último caso, es el voto directo de la ciudadanía el que define la participación de sus representantes en el máximo órgano consultivo de las políticas culturales a nivel federal. El ejercicio democrático no ha alcanzado todavía a nuestras instituciones culturales en donde las políticas todavía se formulan, en el mejor de los casos, bajo la guía de expertos que no necesariamente reflejan las necesidades culturales de las masas populares. Por otro lado, los trabajadores de la cultura y agentes culturales comunitarios necesitamos elevar nuestro nivel de exigencia y responsabilidad para participar en la construcción de un proyecto cultural plural y democrático.